¡Alguien que sepa frenar eneros!

Por Adriana Benjumea. Directora Corporación Humanas

“Quisiera tener cosas dulces que escribir Pero tengo que decidir y me decido por la rabia 5 mujeres hoy han sido asesinadas Y a la hora por lo menos 20 mujeres violadas”

El 31 de enero de 2017, en horas de la noche, recibí la llamada de una amiga de infancia, de Medellín, que con voz angustiada me decía: “Adri, mataron a Gladys [..]”. Mi amiga del alma, Gladys Janeth Quintero Jaramillo, de 40 años, tras haber sido víctima de feminicidio estaba convertida en un titular: “Asesinan a propietaria de una veterinaria en el occidente de Medellín” y en una cifra: era la única mujer asesinada de 2017 hasta ese día. No fue posible frenar el asesinato de mujeres en enero de 2017 y la asesinada había sido mi amiga, mi hermana. 

Desde 2017, cada enero, parafraseando una canción de amor de Vanesa Martí que, estoy segura, la cantaría de forma preciosa mi amiga Gladys Janeth, me pregunto si llegará el momento en que alguien pueda frenar enero, en que alguien que sepa que “viene fuerte”, ponga fin a los feminicidios. Los eneros no me pasan desapercibidos, tal vez por la tristeza y el recuerdo que no se van y que hace que se me enreden canciones bonitas y de rabia.

El 9 de enero del 2026 la Defensoría del Pueblo lanzaba una alerta, donde recogía los trece hechos de violencia extrema vinculados a feminicidios, transfeminicidios y agresiones extremas y crueles contra mujeres y personas LGBTIQ+: Dos (2) mujeres asesinadas en Boyacá. Cuatro (4) mujeres asesinadas en Antioquia. Una (1) mujer asesinada en Valle del Cauca. Una (1) mujer asesinada en Pasto. Una (1) mujer trans asesinada en Bogotá. Una (1) mujer trans asesinada en Valle del Cauca. Tres (3) mujeres asesinadas en Cauca. Dos tentativas de feminicidio de mujeres trans en Antioquia. 

“En razón del carácter crítico, acelerado y generalizado de los hechos conocidos durante la primera semana de 2026, con múltiples asesinatos y agresiones extremas en un periodo inusualmente corto, y con patrones que evidencian tanto violencia en el ámbito íntimo como dinámicas asociadas a control territorial, economías ilegales y estructuras de crimen organizado, la Defensoría del Pueblo hace un llamado urgente para que haya una respuesta extraordinaria, inmediata, coordinada y de máxima prioridad por parte del Estado.”.

Una muerta en 31 días es una cifra que no alarma a nadie, mientras trece muertas en nueve días puede ser una cifra que genere alarma estadística. Pero ¿de que sirve la estadística si no se adelantan medidas que erradiquen la guerra contra las mujeres? 

El Plan de Desarrollo 2022- 2026, Colombia Potencia Mundial de la Vida, en su artículo 342 declaró la emergencia por violencia de género, afirmando que: 

“La emergencia por violencia de género es un asunto de interés y prioridad de gestión pública en el sector público colombiano. Esta emergencia estructural requiere de acciones urgentes para superar las situaciones exacerbadas de violencia contra mujeres producto de prejuicios, estereotipos de género y relaciones estructurales desiguales de poder…”.

El artículo incluido en el plan de desarrollo comprometió unas acciones estratégicas, que centraban su éxito en financiar y transferir recursos para prevenir la violencia de género y los feminicidios, la formación de funcionarios y funcionarias de la rama judicial y otros que tienen por mandato atender, investigar y judicializar la violencia de género; el reforzamiento de protocolos de atención y denuncia de la violencia de género, programas de atención en salud mental, entre otras de las nueve medidas incluidas en el artículo 342. A pesar de todos estos compromisos, el balance, más allá de los programas de salud mental por violencia de género, no es muy alentador en el marco de este gobierno. 

En enero del año 2023 hubo 70 mujeres adultas asesinadas en Colombia, 5 adolescentes y 4 niñas, para un total de 79 mujeres asesinadas. En enero de 2024 fueron 78: 70 adultas, 3 adolescentes y 5 niñas. En 2025, el mes de enero cerró con un saldo de 88 asesinatos de mujeres: 76 adultas, 10 adolescentes y 2 niñas.   

Aunque la respuesta extraordinaria, inmediata, coordinada y de máxima prioridad por parte del Estado también tuvo que haberse dado en aquel 2017, lo cierto es que, en el marco de una Emergencia por Violencia de Género en Colombia, la situación sigue reflejando el recrudecimiento de la guerra contra las mujeres. La declaratoria de una emergencia por violencia de género en un plan de desarrollo que está cerrando no ha prevenido la violencia feminicida y, al parecer, tampoco ha logrado menguarla.  

Este es, entonces, un breve, pero fuerte llamado de atención. Y no puedo finalizarlo sin mencionar que otro de los compromisos incluidos en el Plan de Desarrollo 2022 – 2026, Colombia Potencia Mundial de la Vida, no solo sigue pareciendo la gran utopía en materia de interoperabilidad de los sistemas de información, sino incluso la muestra más fehaciente de que la declaratoria de emergencia por VBG ha sido simplemente retórica. 

El artículo 341 del mencionado plan de desarrollo estableció la obligación de crear el Sistema Nacional de Registro, Atención, Seguimiento y Monitoreo de las violencias basadas en Género para integrar las rutas de atención en VBG y crear un mecanismo que permitiera centralizar la información de los casos individuales para, a su vez, operativizar, monitorear y hacer seguimiento a las rutas aplicadas en cada caso, incorporando alertas tempranas y estrategias de reacción frente a las barreras de acceso a la justicia y a las medidas de protección, atención y estabilización establecidas por la Ley, incluyendo las casas refugio. Sin embargo, a pocos meses de terminar este periodo de Gobierno, no existe información verificable respecto del impacto que ha tenido el Sistema Nacional de Registro, Atención, Seguimiento y Monitoreo de las VBG sobre la protección real y material de las mujeres. Más que el conteo de víctimas, la declaratoria de emergencia por VBG debía generar respuestas a la situación de violencia de las víctimas tendientes a proteger y salvaguardar su vida y, en ese punto fundamental, el Sistema les ha fallado. 

Es mi deseo que cuidar la vida de las mujeres en la Colombia que se nombra potencia mundial de la vida sea un compromiso que trascienda la mera estadística. De nada sirve conocer que los casos de violencia contra las mujeres, las niñas y las mujeres trans queda en un 98% de los casos en la impunidad si, tras el dato no llegan las acciones que darán paso a disminuir tal porcentaje. La evidencia debe contribuir a ordenar medidas certeras para frenar las violencias contra las mujeres y su asesinato todos los eneros, todos los meses y todos los años. La desazón de la pérdida de mi hermana Gladys Janeth, que se me junta con la repugnancia de la impunidad todos los eneros, no debería ser el día a día de las familias que han perdido mujeres amadas a manos de la violencia feminicida, machista y patriarcal.

 

 

  1. Lane, Rebeca. Poema «Ni una menos». Cita inicial sobre la violencia sexual y feminicida.

  2. Caso Gladys Janeth Quintero Jaramillo (2017). Contexto personal de la autora sobre el feminicidio en Medellín.

  3. Defensoría del Pueblo (09/01/2026). Alerta sobre violencia extrema y feminicidios en la primera semana del año.

  4. Ley 2294 de 2023 (Plan Nacional de Desarrollo). Artículo 342: Declaratoria de Emergencia por Violencia de Género.

  5. Ley 2294 de 2023 (Plan Nacional de Desarrollo). Artículo 341: Creación del Sistema Nacional de Registro y Monitoreo de VBG.

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