Represión de la violencia sexual en Colombia y justicia internacional

Abril de 2013

Colombia ha sufrido las consecuencias del conflicto armado interno desde hace más de 50 años. Durante este tiempo los múltiples actores armados se han enfrentado en una lucha por el acceso al poder, el control del territorio y el control de los recursos económicos. La población civil ha sido la más afectada por el conflicto, registrándose graves y masivas violaciones a los derechos humanos e infracciones al derecho internacional humanitario cometidas por todos los grupos. En este contexto se han producido secuestros, desapariciones forzadas, desplazamientos forzados, asesinatos selectivos, ejecuciones extrajudiciales, amenazas, acoso a defensores de derechos humanos y reclutamiento forzado, entre otros.
La violencia sexual en contra de mujeres y niñas ha sido utilizada por todos los grupos armados como una estrategia y un arma de guerra, de manera sistemática y generalizada, con el objetivo de atacar al enemigo, causarle sufrimiento y demostrar el poder de su opositor, lograr y ejercer control sobre el territorio y los recursos, así como ejercer control social,
buscando llegar a las esferas más íntimas de una comunidad. El patrón cultural machista y patriarcal que impera en la sociedad colombiana ha tenido un grave impacto en la posición de la mujer. Siendo víctima de una discriminación estructural, la mujer colombiana se ha visto negada en su autonomía y desconocida como sujeto de derechos. Esta situación se ha
agravado por el contexto de conflicto armado interno que vive el país, incrementando su situación de vulnerabilidad y aumentando los niveles de discriminación. El uso de la violencia sexual se ha convertido en una práctica habitual por parte de todos los actores armados, buscando lesionar, aterrorizar y debilitar al enemigo.

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